En el centro de Irán, es conocida como una de las más bellas ciudades de Medio Oriente, con un enorme tesoro histórico y arquitectónico, al punto que se considera la capital cultural de Irán y, extrañamente, un territorio poco visitado por turistas extra territorio, lo que la vuelve aun más atractiva y enigmática.

Medio Oriente es un crisol de culturas y civilizaciones que nos preceden, y muchas de las que hoy son ciudades se formaron y nacieron siendo territorios habitados por refugiados, por desplazados, o por ser lugares de confluencia en rutas comerciales; cada lugar es precedido por tan antiguas como interesantes historias. En el caso de Isfahán se trata de un territorio que se formó de las emigraciones de refugiados cristianos, principalmente. Hoy en día conviven musulmanes chiíes y cristianos armenios en su gran mayoría. Es otro de los lugares «UNESCO» de Irán. Isfahán fue capital del Imperio Persa dos veces, y fue en su segundo periodo, durante el siglo XVII, en el que su rey Abbás I impulsó las obras que la convirtieron en una importante, bella y armoniosa ciudad, de avenidas arboladas y palacios. El punto neurálgico de la ciudad es la plaza central, llamada Naghshe Jahan; declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una de las más grandes y hermosas del mundo. Es una de las visitas imprescindibles en Isfahán no solo por su importancia sino porque está rodeada de monumentos históricos muy importantes también, como el palacio Ali Qapu, la mezquita del sheij Lotfollah y la mezquita del Imán. En los alrededores de la plaza se despliegan artesanos y talleristas de pinturas, cerámica, alfombras y todo tipo de artesanías (de hecho Isfahán es uno de los centros artesanales del país). La plaza es un lugar relajado donde todos se sientan a descansar y disfrutar de los días lindos.

BELLEZA HISTÓRICA

La Mezquita del Imán es una gran obra maestra de la arquitectura del siglo XVII, de una decoración exquisita en azulejos esmaltados con una hermosa y colorida cúpula. Otro de los tesoros arquitectónicos es la Mezquita del Sheij Lotfollah, del mismo siglo y construida por orden del mismo rey; tiene una característica única para este tipo de templos: no posee iwanes (patio cerrado por tres lados, que en su parte anterior está abierta, característico de la arquitectura persa), ni alminares (o minaretes, son las torres de las mezquitas). La Mezquita del viernes es la más antigua de Irán y sirvió como prototipo para varias construidas posteriormente en Asia Central. Los cristianos poseen su gran obra en la catedral de Vank, que de hecho se considera una de las iglesias más bellas del país. Otro de los atractivos de la ciudad son sus puentes, como el Siose Pol y Khjaju. El Palacio Aali Ghapu es otra de las enormes obras: de seis pisos, cada planta posee un estilo diferente. Y por supuesto, como toda ciudad de Medio Oriente que se precie de tal, se encuentra en ella el Bazar e Bozorg, uno de los mayores y más antiguos de Irán, donde comprar de todo.

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